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La barredora se llevó a restaurar a inicios del año 2008, durante la gestión municipal anterior. El actual gobierno se entera de ello a través de un precario inventario. A partir de allí investiga para saber que había pasado con la herramienta de trabajo, supuestamente desaparecida, y dan con un taller mecánico de la localidad de Río Segundo de la provincia de Córdoba.
El Ing. Rodrigo Quiroga, Juan Manuel Rodríguez y Raúl Miguel Dubini, colaboradores directos del Secretario de Obras y Servicios Públicos, Sr. Oscar Faraoni, realizaron un sondeo para dar con el paradero de dicha máquina.
En abril de 2008 se entrega la cotización del arreglo, y no responden hasta agosto, aunque hay un cambio de presupuesto que la Municipalidad de Armstrong (gestión anterior) aprueba y da el visto bueno para el arreglo, entregándole una suma de $ 26.000 en parte de pago. En septiembre de 2008 la barredora estaba restaurada y lista para salir a la calle, pero nadie fue a retirarla.
El 11 de diciembre del 2009, el Sr. Vagne, mecánico cordobés encargado de la renovación, intima a la municipalidad por el pago cancelatorio de la deuda, reteniendo la máquina como garantía del trabajo realizado.
A partir de ese momento se realizan innumerables llamados telefónicos entre ambas partes gestionando el retorno a la ciudad de Armstrong, abonándose $10.000 en efectivo y 7 cheques hasta cubrir el costo completo de la restauración.
Creyendo que todo estaba solucionado, es allí cuando aparece un nuevo problema. La barredora carece de papeles que acrediten la identidad, inscripción en el Registro del Automotor, y por lo tanto, no tiene patente ni seguro.
Después de tanto tiempo y gracias a la nueva gestión municipal, la herramienta de trabajo está de regreso en Armstrong, lista para salir a la calle y realizar su trabajo. |